Reina-Valera 1909

Salmos 52

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1¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
2Agravios maquina tu lengua: como navaja amolada hace engaño.
3Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
4Has amado toda suerte de palabras perniciosas, engañosa lengua.
5Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)
6Y verán los justos, y temerán; y reiránse de él, diciendo:
7He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
8Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: en la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente.
9Te alabaré para siempre por lo que has hecho: y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

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